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Los vidrios: fragmento de texto de Juan R. González
(2003)
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Son los elementos fundamentales con que trabajamos los vitralistas. Salvo el dibujo dado por las líneas de plomo, y algunos elementos secundarios de la estructura, todos los otros medios estéticos del vitral artístico serán expresados por los vidrios. A veces integran nuestros vitrales otros materiales, como resinas, piedras semipreciosas, nácar, etc., pero aun así el vidrio no pierde su protagonismo. El vidrio funcionará como miembro de la totalidad, con muy diversos aportes formales. Estos elementos trabajarán en relación a la luz, con la riqueza de sus variaciones, y con todas las posibilidades que logremos articular en nuestros trabajos.

En cierto sentido cuando hacemos un vitral realizamos “un vidrio”, una obra unitaria con distintas cantidades de vidrios, pero todos integrados. Aun cuando se trate de una obra compuesta por un conjunto de paneles, no nos apartamos de la idea unitaria de la misma. Más allá de que en ciertas oportunidades escindamos o realicemos oposiciones de elementos, el vitral constituye una estructura, tanto desde el punto de vista físico como formal.

La palabra vidrio, en distintos idiomas: vitrum (en latín), verre (en francés), glas (en alemán) o glass (en inglés) traspasa el límite de la mención del material para denominar también a un objeto hecho de vidrio. Parece que el protagonismo del material tuviera un límite extendido en sus cualidades, que podemos valorar y aprovechar estéticamente. Más adelante veremos algunas técnicas secundarias que permiten trabajar los vidrios.

A pesar de que los vidrios se producen desde hace 7000 años, hasta hace poco tiempo esta producción se apoyó sólo en la experiencia, el conocimiento empírico tradicional, basado en el ensayo y el error. Aún considerando los cambios de la revolución industrial, recién en la segunda mitad del siglo XX es cuando se produce el mayor desarrollo tecnológico en la fabricación de los vidrios. Esto posibilitó un conocimiento científico ya no sustentado en un cerrado empirismo sino en la formación de conceptos, las comprobaciones científicas y la incorporación de supuestos teóricos de otros campos tales como la física y la química. Los artistas actuales podemos pensar que este desarrollo reciente, asociado a la libertad, nuevos materiales y difusión actual de los medios de expresión en el arte, constituye un verdadero regalo de la Historia. Aun cuando los vitralistas estamos seguros de que la ciencia no es nuestra vocación, la incorporación de algunos conocimientos básicos —como marco conceptual y referencial sobre los vidrios— nos ayudará en nuestra tarea creativa.

Según la tendencia actual de los físicos y los técnicos, los vidrios constituyen una variedad de materiales que definimos como: inorgánicos, vítreos, sólidos, no cristalinos, de una estructura amorfa y desordenada, que se obtienen mediante la fusión total de una mezcla a altas temperaturas y con un enfriamiento rápido que impide su cristalización.

Según vemos en las composiciones de distintos vidrios, el sílice (SiO2) aparece como el formador de red, es decir el componente formador del vidrio. Por su composición química, a estos materiales se les llama vidrios silicatos.

También existen otros formadores de red como por ejemplo el anhídrido bórico (B2O3), muy usado en algunos tipos de vidrios como los neutros y los conocidos vidrios termo resistentes.

Los vidrios silicatos

Se producen vidrios de sílice, pero para llegar a su fusión es necesaria una alta temperatura, como sucede en el caso del mal denominado cuarzo.

En general los vidrios silicatos se fabrican con la adición de óxidos básicos que disminuyen la temperatura de fusión del sílice, como el óxido de sodio (Na2O) y óxido de potasio (K2O). Esta mezcla nos da como resultado un vidrio, pero tendríamos un vidrio todavía soluble, inestable. Para hacerlo insoluble, se hace necesario la incorporación del óxido de calcio (CaO) u óxido de plomo (PbO). Podemos decir que nos encontramos frente a una mezcla de silicatos y en ellos estarán presentes en pequeñas proporciones otros componentes.

Tradicionalmente denominamos a los vidrios de acuerdo a las mezclas de estos componentes, por ejemplo: vidrio sódico-cálcico o vidrio potásico-cálcico. También sin calcio y con la incorporación de óxido de plomo se obtiene el erróneamente llamado “cristal”. Recordemos que el vidrio tiene una estructura amorfa, desordenada, no cristalizada, pero se ha difundido con este nombre para distinguir vidrios de calidad. El origen de esta nominación errónea se atribuye a Plinio el Viejo, quien comparó vidrios antiguos casi transparentes con “lo más parecido al cristal”, originando el uso de este término erróneo para denominar a los vidrios de calidad. En la actualidad se llama cristal al vidrio de plomo, que se fabrica con altas proporciones de óxido de plomo (PbO) que en algunos vidrios llega hasta el 80 %.

Todos los vidrios que contienen oxígeno como puente en la consolidación de su estructura, son llamados vidrios de óxido. Los vidrios comunes actuales contienen entre el 72 y el 75 % de sílice (porcentaje en peso).

En la Edad Media se fabricaban vidrios con menor cantidad de sílice, llegando a utilizarse en los mismos un 50 %. A esto se le atribuye que algunos vidrios hayan resultado inestables frente al efecto agresivo de las sustancias químicas presentes en la atmósfera. Se discuten también otros factores que pueden haber intervenido en el deterioro de algunos vidrios de esa época.

artesanosargentina@gmail.com